2016-10-31

La gestión del Parque Natural de Aralar, ¿persigue realmente la conservación del mismo?



La Sierra de Aralar es una cordillera caliza compartida por Gipuzkoa y Navarra. La parte guipuzcoana es mayormente un gran pastizal con roquedos y la parte navarra un gran hayedo, también con roquedos kársticos, simplificando, claro está, porque también hay superficies ocupadas por hayas en la parte guipuzcoana y pastos en la navarra.


Yeguas

Todo Aralar está protegido como ZEC y LIC siendo la parte guipuzcoana Parque Natural. Lo sorprendente es que los ayuntamientos propietarios de los montes públicos del Aralar guipuzcoano han empezado a construir 20 km de pistas con el fin de conectar las majadas pastoriles sin ningún estudio previo y global de su impacto ambiental ni nada que se le parezca. La justificación aducida es facilitar la vida a algunos pastores profesionales de ganado ovino.

Según datos de 2015, en los pastos del Parque Natural de Aralar hay 18.000 ovejas, 850 vacas y 800 yeguas censadas. La cabaña de ovino viene descendiendo desde hace lustros y la de equino y, sobre todo, al de vacuno, van aumentando. Aun asumiendo que la gran mayoría del ganado ovino es propiedad de ganaderos profesionales, ni el ganado vacuno y menos aún el equino, es propiedad de ganaderos profesionales, sino de personas empleadas en empresas de la comarca que ejercen la ganadería como actividad secundaria. De hecho, estas pistas no tienen por objeto mejorar la vida de los pastores profesionales de ovino, sino de facilitar el trasiego de ganado mayor en vehículos de carga. Las ovejas se desplazan ellas solas y tienen pastores que las apacentan, las vacas de carne no son cuidadas en régimen presencial porque sus propietarios no disponen del tiempo necesario. Esta es la razón de construir estas pistas: ayudar a los ganaderos no profesionales, aun perjudicando a los profesionales.

La propuesta de I.E.O.E. es proteger a los ganaderos profesionales limitando el acceso a los no profesionales, pondríamos a disposición del verdadero ganadero –el que, además, cotiza– un aprovechamiento pascícola que en cierta medida les es usurpado por gente ajena a su profesión.

I.E.O.E. es de la opinión de adecuar las txabolas y majadas a la actual red de accesibilidad rodada y no al revés. De hecho, las figuras de protección del Parque Natural prohíben la construcción de más pistas.

I.E.O.E. opina que las laderas con poca presión ganadera, sea por sus inaccesibilidad o abandono deben llevar un proceso natural de recuperación primero como matorral, paso previo al bosque, de manera que vayan creándose espontáneamente transiciones y ecotonos en beneficio de la biodiversidad. La propuesta foral es diametralmente opuesta tanto a la conservación como a la regeneracción de la cubierta vegetal y del suelo, ya que conllevará un nuevo aumento de la presión ganadera.

Efecto de los siglos de sobrepastoreo en una zona otrora boscosa. Zona central de Aralar.


Y para concluir, el discurso de que el Aralar guipuzcoano es un territorio que mantiene su riqueza natural gracias a la ganadería es ridículo; de hecho el precisamente la excesiva presión ganadera la causa del mayor problema ecológico de esta sierra: la degeneración y pérdida de suelo (problema que las pistas nuevas no hacen sino agudizar). Pero incluso así, ahí tenemos al Aralar navarro que siendo un hayedo también mantiene su riqueza natural sin apenas ganadería; bien es cierto que el ganado permite el mantenimiento de un paisaje abierto, una fauna y flora adaptados a este medio tan explotado, pero nada más.

I.E.O.E. exige a la Diputación Foral de Guipúzcoa y al Gobierno Vasco que hagan cumplir la normativa que protege al Parque Natural de Aralar paralizando la apertura de nuevas pistas en la misma.

2 comentarios:

  1. "bien es cierto que el ganado permite el mantenimiento de un paisaje abierto, una fauna y flora adaptados a este medio tan explotado, pero nada más." y yo añadiría "y nada menos!!!! ", La ganadería extensiva es un vínculo ancestral de unión con la tierra, no lo perdamos, o cualquier día pondrán en esas mismas tierras una granja de cerdos. Es mejor un ganadero aunque sea una actividad secundaria a ningún ganadero.
    Un saludo

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  2. De acuerdo, pero los vínculos ancestrales con al tierra no garantizan la conservación, ni están exentos de causar ocasionalmente daños. Los pastos montanos de todo tipo que cubren Aralar son formaciones interesantes, de origen antrópico, es cierto, pero interesantes. Como las dehesas extremeñas, o nuestros prados de siega, o incluso los campos de cereal de secano no intervenidos (si es que queda alguno).
    No obstante, las medidas que se plantean en Aralar no están encaminadas a su conservación, ni muchísimo menos. No hay una sola razón conservacionista en lo que se pretende hacer; al contrario.

    Y tocamos de refilón, o casi de lleno, un tema apasionante: ¿merece la pena intervenir para conservar hábitats creados artificialmente cuando las prácticas económicas que las crearon (agricultura, ganadería, silvicultura...etc) caen en desuso? Económicamente es insostenible, por definición.

    Y otro tema que sobrevuela el debate, al hilo de la sostenibilidad económica del sector primario, es una auténtica caja de Pandora: ¿cuánto nos cuesta realmente, en forma de subvenciones, mantenerlo activo? ¿qué fracción de las ayudas las recibe efectivamnete el agricultor o ganadero y qué fracción se pierde en forma de ingresos para la miríada de empresas proveedoras de los mismos?

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