Duela hiruzpalau urtez geroztik gure elkarteak, blog honetan bertan eta bestela, gutxienez gure eremu natural babestuetan egiten diren honelako lasterketak arautu eta mugatu behar liratekeela
salatu du, eta Gipuzkoako Foru Aldundiari behin eta berriro
eskatu dio Zumaiako Flysch Trail delako lasterketa debeka dezala.
Alferrik, ia beti bezala.
Oraingoan Katalunia aldetik datoz gure salaketaren zentzu bereko kritikak. Bartzelonako
La Vanguardia egunkariak
oso artikulu interesgarria argitaratu du, eta gomendagarria iruditu zaigu. Hona hemen testua:
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Carreras de montaña: al filo de lo insostenible
La proliferación de competiciones y deportistas en espacios de protección especial provoca una fuerte polémica | Los parques naturales autorizan la avalancha de deportistas sin haber definido los planes de uso | Los expertos piden que se evalúen antes los posibles daños y fijar cupos máximos
Natural | 13/01/2014 - 00:00h | Última actualización: 14/01/2014 - 07:46h
Tres corredores de la Transgrancanaria, cerca de Giles, a 7 km de la meta (Las Palmas) Xavier Cervera
Barcelona
La proliferación de
carreras de montaña en las que participan centenares de deportistas en
espacios naturales protegidos
empieza a ser una amenaza para algunos de estos enclaves. Ésta es la
alerta que lanzan algunos expertos ante el vacío legal existente. España
cuenta con infinidad de espacios naturales protegidos, pero las
avalanchas de deportistas son autorizadas sin que los parques naturales
cuenten con un plan rector de uso y gestión, el instrumento de
planificación que establece las normas para zonificar sus usos.
Las
carreras de montaña viven un éxito fulgurante en España. El número de
competiciones y participantes crece y crece, catapultado por la
Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (Fedme), clubs,
empresas y particulares involucrados en su organización. Gozar de la
naturaleza era, antes, sinónimo de excursión relajada. Pero hoy los
deportistas entran en los espacios naturales para recorrerlos de cabo a
rabo a toda velocidad.
“Es previsible que el conflicto
entre el uso y la protección de la naturaleza vaya en aumento, teniendo
en cuenta que cada vez hay más corredores y más carreras de montaña que
congregan a miles de personas”, señala Manuel Oñorbe Esparraguera,
consultor de medio ambiente y corredor de montaña, cuyas críticas han tenido gran eco en las redes sociales.
“Lo
novedoso es que muchas iniciativas concentran la competición en lugares
difíciles y aislados pero buscando territorios de gran valor
biológico”, destaca Roberto Hartasánchez, director de la Fondo para la
Protección de los Animales Salvajes (Fapas).
Las alarmas se encendieron el 13 de septiembre, en la carrera
Desafío Oso Somiedo
en el parque natural de Somiedo. Fapas denunció que en el itinerario
los deportistas podían toparse con los osos; y tras su denuncia a la
Fiscalía, ésta obligó a los organizadores a modificar el itinerario. En
cambio, la Fundació Oso Pardo apoyó el recorrido a juzgarlo compatible
con la protección del gran mamífero.
Uso mercantil
El
fenómeno ha irrumpido con fuerza, lo que ha permitido también alimentar
una nueva actividad económica. “Esta es una oportunidad de ganar mucho
dinero; es un negocio”, recuerda Josep Maria Mallarach”, experto en
gestión de la naturaleza yprofesor de master de espacios naturales en la
Universidad Autónoma de Madrid. En estas competiciones, participan en
ocasiones centenares e, incluso, miles de personas. El aficionado que no
hace la reserva con suficientes antelación se queda sin participar en
la competición y en otras ocasiones las plazas se agotan en cuestión de
horas. Toda esta movilización seduce además a las empresas
patrocinadoras, “por lo que estamos antes una utilización mercantil de
un espacio natural, con la justificación de un actividad deportiva”,
sentencia Hartasánchez, el director de Fapas.
Para
obtener los permisos, los organizadores sólo requieren la presentación
de un dossier de la prueba y, en contadas ocasiones, la Administración
hace alguna consideración o modifica el recorrido, señala Manuel Oñorbe.
Hartasánchez sostiene que estas competiciones, con asistencia masivas
“pueden tener impactos ambientales negativos”, puesto en muchos casos se
abren nuevas rutas (atajos en la carrera). “Hablamos de cientos de
personas que se mueven en grupos que irrumpen del golpe en un punto
concreto haciendo mucho ruido”, dice.
Polémica en Aragón
Las críticas se dirigen hacia las carreras de montaña del Pirineo aragonés (el
Gran Trail del Aneto-Posets),
que se celebran en julio. Las del año pasado incluyeron tres
competiciones, con una partición de 3.000 plazas en dos días, y se
desarrolló en seis espacios naturales (entre ellos, el monumento natural
Glaciar Posets o el parque natural Posets-Maladeta). Erosión del suelo,
pérdidas y daños en la vegetación por pisoteo, molestias en la fauna
son algunos de impactos que podrían darse.
Para la
edición del 2014, se han reducido los cupos en dos pruebas, pero no
había un límite de plazas para el Maratón de Las Tucas (aunque tras
conocer las quejas por este diario, José Luis Hernández, gerente de la
Asociación Turística Empresarial del Valle de Benasque, la entidad
promotora, subsanó al instante el “fallo de la página web” y fijó 1.500
plazas).
Precisamente, la Diputación General de Aragón
replicó que las carreras en los espacios protegidos requieren una
autorización del órgano ambiental (decreto del 2005); pero admitió que
aún no está aprobado definitivamente el plan rector de uso y gestión del
parque natural Posets-Maladeta, encargado de introducir modificaciones
en el itinerario o establecer las garantías para corregir los daños que
pueden ocasionarse en el medio natural (incluida la limpieza posterior
de la actividad). A estos efectos se podrá solicitar el depósito de una
fianza. La redacción del Plan rector de uso y gestión está en la fase
final, sólo pendiente del informe del consejo.
La opinión de la Federación
La
Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (Fedme) sostiene
que cuando las carreras se hacen con el reglamento de esta entidad, “se
toman medidas que se cumplen a rajatabla”. Así, una vez celebrada la
competición, “en la zona no quede ni rastro”. La Fedme pone a los
organizadores condiciones sobre señalización o la recogida de residuo, y
obliga a seguir un sendero de forma obligatoria, bajo amenaza de
sanción. Además en el2013 se introdujo la figura del árbitro ambiental,
que realiza un informe al acabar la prueba. El año 2013 se ha
introducido la figura del “árbitro ambiental”, que realiza un informe al
finalizar la prueba para comprobar si han existido afecciones al medio
ambiente, fundamentalmente de basura o restos de señalización. La Fedme
señala también que en algunas pruebas se pacta incluso con los
organizadores una limitación de los participantes. “Pensamos que en todo
esto (el daño ambiental) hay más ruido que nueces”, señala el portavoz
de la Fedme, para quien la excepción puede darse en las carreras
privadas promovidas por deportistas no federados, particulares o
empresas, “en las que sí se pueden haber dado impactos”. La Federación
ha publicado un estudio sobre la incidencia socioeconómica y ambiental
de las carreras de montaña por el medio rural y natural, en el que se
establecen, entre otras cuestiones, una serie de recomendaciones de
interés para los organizadores, tanto en relación con las posibilidades
de aprovechar la prueba para el desarrollo rural como para prevenir los
impactos medioambientales en el recorrido.
Evaluación ambiental
Manuel Oñorbe señala que en los informes sobre las
carreras de montaña
se centran en los residuos generados, “pero no analizan otros
elementos, como las afecciones en el suelo, la fauna, la flora o los
espacios naturales”. Este experto pide que cuando el recorrido atraviese
zonas sensibles se elaboren informes preventivos –evaluables por la
Administración– para justificar que la prueba no afecta al medio
ambiente y valorar la capacidad de carga para limitar las plazas. “Cada
vez, hay más sensibilidad sobre la protección de los espacios ante estas
competiciones, pero se necesita una regulación de las actividades al
aire libre en el medio natural”, dice Jordi García Petit, director del
parque natural del Cadí, en donde se celebra la popular Ultra Trail
Cavalls del Vent (83 km) y conocida por sus estrictas medidas para
prevenir los daños en el parque.
El parque natural del
Cadí-Moixeró solicita, como condición para que se pueda celebrar una
carrera, que no exceda determinados límites y se siga un itinerario
señalizado por la red de senderos habitual. No se pueden atravesar zonas
sensibles y únicamente se pueden celebrar en épocas del año en que
afecte menos a la flora y la fauna, lo que significa que principalmente
están acotadas de septiembre a noviembre.
Y vetos en la carrera de Castellón
Tico
Cervera, director de la carrera del parque natural Penyagolosa
(Castellón), dice que los cuidados se están extremando. “Desde el año
pasado ya no damos vaso; cada uno se lo debe traer”, cita como ejemplo.
El año pasado, acataron el veto de la Administración, que les impidió
pasar por una microrreserva de flora y este año no podrán encaramarse al
pico de Penyagolosa, como querían.
Sergio Garasa Mayayo, editor de la web especializada
carrerasdemontana.com,
sostiene que las carreras ayudan a promover el desarrollo rural
sostenible. “Las bicis de montaña o los vehículos a motor tienen mayor
impacto que el trotar a pie, obviamente. La actividad de correr largo
por la montaña no es hoy ningún negocio, sino una pasión compartida por
muchos enamorados del monte. Somos los primeros en querer respetar la
Naturaleza", explica Sergio Garasa Mayayo.