2013-09-17

Negrón común en Plaiaundi

El domingo 15 de septiembre, Lukas, Yulia y Javi pudieron observar este macho de negrón común (Melanitta nigra), en Plaiaundi. Subiendo por la regata de Jaizubia. La observación por lo temprano y confiado del ave recuerda la del eider (Somateria mollisima) de hace dos años.


Negrón
Negrón común. Autor: Lukas Arbeloa


El día fue interesante en observaciones, pudieron observar la polluela pintoja (Porzana porzana) y el águila pescadora (Pandion haliaetus) que se vienen observando desde hace unas semanas. También halcón abejero (Pernis apivorus). Entre los limícolas se pudo observar correlimos común (Calidris alpina), gordo (Calidris canutus) y zarapitín (Calidris ferruginea), andarríos grande (Tringa ochropus) y chico (Actitis hypoleucos), zarapito real (Numenius arquata), aguja colipinta (Limosa lapponica), archibebe claro (Tringa nebularia) y común (Tringa totanus), chorlitejo grande (Charadrius hiaticula), agachadiza común (Gallinago gallinago) y vuelvepiedras (Arenaria interpres).

Entre las ardeidas también una completa representación, garza real (Ardea cinerea), garza imperial (Ardea purpurea), martinete (Nycticorax nycticorax), garcilla bueyera (Bubulcus ibis) y garceta común (Egretta garzetta).

Por otro lado, se observaron varios ejemplares de martín pesacador (Alcedo atthis)zampullín chico (Tachybaptus ruficollis), cormorán grande (Phalacrocorax carbo), variedad de anátidas y láridos... y continuaba el somormujo lavanco (Podices cristatus) que habían soltado el viernes (se puede leer más aquí)

Por último, de paseriformes habría que destacar pechiazul (Luscinia svecica), collalba gris (Oenanthe oenanthe), curruca zarcera (Sylvia communis) y un bando de golondrina común (Hirundo rustica).


2013-07-01

¿Patiamarillas urbanas?

El Paseo Nuevo donostiarra fue construido en la base de un acantilado marino. El cantil natural está separado del mar por un paseo de doble vía y una acera. Una pareja de gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) eligió este cortado para anidar hace dos años, este año han sido 3 las parejas que se han reproducido.

Cuando las gaviotas eligen entornos urbanos a la hora de reproducirse se considera a la colonia o al nido como urbano. Una colonia asentada en un cortado natural que se sitúa dentro de un pueblo o ciudad, ¿puede ser considerado como tal?
Si los nidos no tuviesen la carretera entre el cantil y el mar no tendríamos dudas, estarían situados en un cantil natural. La manía humana de clasificar y adjetivarlo todo nos lleva a situaciones como esta.

Gaviota patiamarilla
Foto sacada en el Paseo Nuevo de Donosti por Xabier Saralegi


Tenemos la paradoja de la colonia de gaviotas patiamarillas de la Isla de Santa Clara también en Donostia. Esta colonia es salvaje, aquello no está urbanizado. ¿Los nidos que se localizan en el techo del faro serían nidos urbanos? Evidentemente no.

Gaviota patiamarilla
Foto sacada en el Paseo Nuevo de Donosti por Xabier Saralegi

2013-06-09

EXCURSIÓN POR TARRAGONA: AVES DEL DELTA Y MARINAS

El fin de semana del 10-12 mayo varios socios de Itsas Enara O.E. nos fuimos de excursión por Tarragona, combinando una visita al Delta del Ebro con una salida en barco desde el puerto de Tarragona para ver marinas. 
Delta del Ebro
Delta del Ebro (IEOE)

La cosa empezó bien, la tarde del viernes, desde el coche se vieron dos carracas, una a la altura de Tudela y la otra al pasar por los Monegros. Tras llegar a Tarragona descansamos para la "pelágica" del sábado por la mañana. La salida en barco, organizada por el GEPEC-EdC (Grup d'Estudi i Protecció dels Ecosistemes Catalans - Ecologistes de Catalunya) permite observar varias especies de aves marinas típicas del Mediterráneo como la gaviota de Audouin, pardela balear o pardela mediterránea, además de otras interesantes que también podemos ver en el Cantábrico pero siempre son bienvenidas, como págalos, paíños o incluso frailecillos.

Gaviota de Audouin
Gaviota de Audouin. Autora: Carmen González

Ya desde el puerto nos vimos rodeados de una nube de gaviotas de Audouin y patiamarillas junto a algún ejemplar joven de cabecinegra  atraídas por el pescado que se les iba lanzando. Al poco de abandonar el puerto aparecieron las primeras pardelas baleares, en menor número que otros años y sin seguir  la estela del barco. Generalmente se acercaban, hacían una pasada cercana y seguían su ruta. Con todo, las observamos a placer. Uno de los objetivos de esta salida era comparar la pardela mediterránea con la balear y aunque detectamos entre las baleares varios ejemplares que parecían de mediterránea, nos tuvimos que conformar con sólo una buena observación de la especie. Mientras, fueron apareciendo paíños comunes, en algún momento hasta 4 ejemplares seguían al barco, además de algún subadulto de alcatraz, charranes patinegros y comunes (los patinegros cerca de la costa y los comunes más adentro), gaviota sombría y como rareza dos chotacabras.

Pagalo pomarino
Págalo pomarino. Autora: Carmen González



Quizás lo más interesante de la salida, desde luego lo más entretenido, fueron los págalos. Hubo un págalo grande que se acercó varias veces al barco, causando en cada una de ellas una desbandada general de gaviotas y sobre todo disfrutamos con los pomarinos. Al menos 3 ejemplares distintos (dos adultos y un inmaduro) nos siguieron el tramo de vuelta hasta prácticamente el puerto de Tarragona. Las observaciones fueron excelentes, los tres ejemplares pasaron varias veces muy cerca del barco, unas veces volando alto, otras a ras de agua. Curiosamente en un par de ocasiones fue alguna gaviota la que persiguió a un págalo hasta que éste se alejó del barco.

Pagalo grande
Págalo grande. Autora: Carmen González

Muy satisfechos con la salida, como otras veces, felicitamos por su buen hacer a nuestros anfitriones a Albert Cama y Matxalen Pauly.

Del puerto nos dirigimos hacia Delta del Ebro con la intención de visitar esa tarde la zona norte. Tuvimos la mala suerte de coincidir con la celebración de una triatlón y por lo que comprobamos su circuito pasaba por todas las carreteras y caminos que intentamos utilizar. Al final acabamos bloqueados por la organización entre arrozales en mitad de la nada. Vista la hora que era aprovechamos la situación para comer algo allí mismo y empezamos a anotar los primeros moritos, pagazas piconegras, fumareles cariblancos y garcillas cangrejeras. Parece que en el Delta cualquier sitio puede resultar interesante. Cuando por fin pudimos llegar a la costa, empezó un festival de canasteras, gaviotas picofinas, charrancitos, chorlitejos patinegros y otros limícolas en plumaje estival: correlimos tridáctilo y común, chorlito gris, aguja colinegra... Como no íbamos sobrados de tiempo decidimos dejar para otra ocasión la visita a la península del Fangar y sus colonias de gaviotas y charranes, y centrarnos el resto de la tarde del sábado y la mañana del domingo en tres puntos de la zona sur: L´Encanyssada,  la reserva de Riet Vell y las salinas de Sant Antoni.

Moritos
Moritos. Autora: Carmen González
Morito
Morito. Autora: Carmen González.

Los observatorios elevados de L´Embut y el Pas de Traves en L´Encanyssada permiten controlar una buena superficie de carrizal, ideal para avetorillos y otros especies como carricero tordal o buscarla unicolor. Desde allí pudimos observar el trasiego de una gran colonia mixta de ardeidas: garcillas cangrejeras y bueyeras, martinetes, garcetas, comunes... además de muchas otras especies como calamones, moritos, flamencos, canasteras, aguilucho lagunero, garzas imperiales, tarros blancos, patos colorados y fumareles cariblancos. El fuerte viento de ese fin de semana dificultó la observación de aves típicas de carrizal y no pudimos detectar avetorillos ni bigotudos o carricerines reales, aunque como compensación el frío y el viento nos libraron de la plaga de mosquitos habitual en el Delta.

Garcilla cangrejera - Ardeola ralloides
Garcilla cangrejera (Foto de archivo) SpideogB

En las salinas de Sant Antoni encontramos otro tipo de aves, empezando por los flamencos (había menos ejemplares que en otras visitas), gaviotas picofinas (muy bien vistas), limícolas y  charranes: conseguimos observar simultáneamente 6 especies: patinegro y común, charrancito, pagazas piconegra y piquirroja, y fumarel cariblanco, un lujo. Entre los limícolas destacan los chorlitejos patinegros, andarríos bastardos, cigüeñuelas, avocetas y ostreros, además zarapito real, chorlito gris, correlimos menudo y común, archibebes común y claro, chorlitejo grande. Una zona muy buena que nunca defrauda.
Carrizero tordal
Carricero tordal. Autor: Lukas Arbeloa

La reserva de Riet Veill, gestionada por SEO-Birdlife, tiene arrozales de cultivo ecológico y una pequeña laguna que consigue atraer una gran variedad de aves. Un observatorio junto a la laguna facilita la observación a placer de muchas especies,  lo que le convierte en uno de los puntos de visita obligada en el Delta.

Calamon
Calamón (Foto de archivo) Autor: Lukas Arbeloa

Cuando llegamos había menos movimiento que en años anteriores, faltaban flamencos y limícolas (cigüeñuelas y avocetas), probablemente debido a que el nivel de agua de la laguna estaba más alto de lo habitual, llegando incluso a destruir muchas de las nidadas de charrán común que crían en la laguna. Según nos explicaron, los riegos en las fincas de cultivo vecinas habían causado el "desastre" y las medidas adoptadas en la reserva (incluso el empleo de motobombas para extraer el agua) no habían impedido la inundación. Pese a todo, disfrutamos con los calamones y sus pollos, descubrimos el precioso escarabajo azul (Hoplia caerulea), conseguimos ver avetorillos y comprobamos que la colonia de charranes comunes seguía activa. El sitio merece la pena.

Escarabajo azul
Escarabajo azul. Autor: Lukas Arbeloa

En resumen, el fin de semana salió redondo y aunque no vimos ninguna especie fuera de lo esperable, que ya es mucho, disfrutamos de uno de los mejores puntos de la Península para las aves acuáticas, con el plus de la salida en barco. A repetir el año que viene. Por cierto, no se debe visitar el Delta y volver sin probar la cassoleta de arroz con erizo de mar y gambas, imprescindible.

Mapa





2013-05-20

Dilemas y agradecimiento

A veces sucede en esto de la conservación que por discreción deben ocultarse detalles que puedan comprometer la seguridad de los elementos (vivos) de mayor valor y vulnerabilidad, especialmente en un territorio tan humanizado como el nuestro. Si alguien descubre una nueva población, una colonia o un asentamiento de una especie de interés por cuya eliminación claman cazadores, agricultores, pescadores o madereros, vale más callar y trabajar en secreto… hasta que el inminente proyecto de una obra pública, un plan urbanístico, una prueba deportiva o incluso una actividad didáctica de carácter ambiental, obligan a mover ficha. ¿Qué hacer? ¿Divulgar y rezar para que nadie cometa burradas, incluso adrede? ¿O callar y resignarse? La respuesta siempre es la primera.


Entonces se impone hacer en un tiempo récord la labor que conscientemente no has querido hacer antes: alegar, divulgar y emplazar a las autoridades a que cumplan su cometido y conserven la población, colonia o asentamiento. Lo más triste de esto es la causa de tal actitud: los conservacionistas son conscientes de que no existe voluntad para ello en las instituciones encargadas de velar por la conservación de la naturaleza; y aún si en un momento hubiera voluntad, tampoco habría capacidad, ya que los medios humanos, financieros y materiales son a todas luces insuficientes para ejecutar su cometido como es debido.

A veces también falla el factor humano: deportistas, e incluso entidades deportivas, incapaces de asumir el valor del patrimonio natural vivo —sí, ése al que, si no tratamos bien, le da por extinguirse— que anteponen el placer particular de correr, pedalear, volar, escalar, pescar, navegar… en el medio natural y sin limitaciones, a la conservación de ese mismo entorno, patrimonio común, cuando a poco que se respeten unas mínimas limitaciones espaciales o temporales, o de intensidad, su actividad puede ser perfectamente compatible con la conservación. (Huelga decir que cuando la amenaza proviene del mundo de la pasta, el desencuentro es bastante más duro).

El caso es que nuestras precauciones nos obligan a estar pendientes de los medios de comunicación, pues las amenazas llegan del ámbito que menos se puede uno esperar, y cada vez va cobrando mayor peso en nuestra actividad habitual el ir apagando fuegos, cada vez con mayor frecuencia.


Sin embargo, a veces nos encontramos con personas y colectivos razonables y abiertos (¡incluso algún que otro cazador y algún que otro pescador!) que nos devuelven la esperanza y la confianza en nuestros semejantes. Recientemente han organizado entre una entidad administrativa y una asociación de defensa del medio una jornada divulgativa y de sensibilización sobre la conservación, a escasa distancia de una colonia de aves de reciente instalación, perteneciente a una especie que no ha criado en Gipuzkoa por lo menos en los últimos 60 años, y que está actualmente en fase de recolonización. La actividad bien podía interferir fatalmente con la reproducción de esta colonia, incluso hacer que las aves la abandonaran definitivamente. Afortunadamente, los organizadores (que, naturalmente, no estaban al corriente de la existencia de esta colonia, pues su ubicación no ha sido divulgada), tras ser informados por Itsas Enara, accedieron inmediatamente a trasladar la actividad a una zona segura. Desde aquí nuestro reconocimiento y gratitud a Iker, Imanol, Cristina y Anja. Por razones obvias, no queremos dar más pistas, pero tampoco queremos dejar de reconocer públicamente, así sea de esta forma tan críptica, su ejemplar actitud.

Milesker!

2013-05-07

Turismo y conservación: otra vez a vueltas



Los hechos son habitualmente tercos, y son lo suficientemente tercos especialmente cuando se trata de recordarnos que hemos hecho algo mal.
Recientemente publicábamos una alegoría sobre una zona natural costera de un país imaginario. Ahora vemos sobre el terreno, delante de casa, eso mismo que describíamos y denunciábamos.
Los promotores del camino Talaia, proyecto turístico de nueva creación, y construcción, que pretende duplicar los caminos existentes en la costa de Gipuzkoa bajo la excusa de unir por una vía pedestre Higer y Saturraran —algo completamente innecesario, puesto que YA existe un recorrido practicable para el recorrido GR121—, publicaron antes de su aprobación un mapa con el recorrido que proyectaban que, en lo que hace al biotopo protegido de Deba-Zumaia, preveía masificar las visitas al borde del cantil.
De nada ha servido retirar los folletos impresos precipitadamente de los puntos de información turística; internet funciona a un ritmo endiablado y el mal ya está hecho.
El pasado domingo, día 5 de mayo, cientos de personas recorrían la zona por el mismo borde del cantil, en una zona donde NO HABÍA camino ni sendero, provistos muchos de GPS, en una salida a todas luces organizada. No es de extrañar, ya que los promotores del camino no han retirado la señalización que precipitadamente instalaron en el monte desviando a los deportistas hacia la zona sensible.



El resultado es una zona pisoteada y una presencia previsiblemente alta de curiosos sobre zonas sensibles, senderos que serán previsiblemente usados por ciclistas y motoristas y se convertirán en nuevos cauces de drenaje que iniciarán nuevos procesos erosivos.

A lo que se añade la creciente falta de información y de sensibilidad de las nuevas hornadas de montañeros para con los baserritarras y las prácticas agroganaderas: prados de siega con la hierba a punto para cortar aplastados por hordas de ignorantes que siguen ciegamente a su GPS aunque no haya un mínimo indicio de la presencia de un camino. Total: el baserritarra de Pikote en contra de la protección de la naturaleza. Que nadie trate de convencerle de que la culpa es del uso indebido del monte. Lo que no entra en ninguna cabeza es que sean los mismos gestores políticos los empeñados en impulsar el turismo a costa de lo que sea y los encargados de proteger al naturaleza de las embestidas de la especie humana... incluido el turismo mal enfocado.

2013-05-01

Perdiz roja en Jaizkibel

La perdiz roja (Alectoris rufa) es una especie extinta en Gipuzkoa. La toponimia nos recuerda que ésta tuvo una amplia distribución. Desde el nivel del mar a las sierras de la divisoria, nos tropezamos con la palabra eper (perdiz): Eperrarri, Epersoro, Epertxulo, Eperraldapa, Eperleku, Eperkale, etc.

Perdiz roja


La Diputación Foral de Gipuzkoa ha solido soltar ejemplares en las solanas de algunas sierras y la perdiz ha vuelto a reproducirse, pero por muy poco tiempo. Los cazadores suelen perrear con estos ejemplares incluso en época de nidificación y conocemos de algún caso en el que los recolectores de xixas de primavera han "recolectado" huevos de algún nido para vanagloriarse de la hazaña en el bar del pueblo.

En la Cordillera Cantábrica la pediz roja es una especie reproductora en ambientes y climas equiparables a los nuestros, pastizales serranos intercalados de roca desnuda y matorral, siempre en cotas algo inferiores que la perdiz pardilla.

La paradoja de la perdiz roja en Gipuzkoa es que sigue siendo cazable. Una especie extinguida no está vedada y los cazadores siguen soltando perdices rojas media hora antes de abatirlas, algunas sobreviven como seguramente la que apeonó delante mío el domingo pasado en Jaizkibel y voló ladera abajo cerca de Eperrarri.